El sueño que nunca soñó
La historia comienza cuando Bautista, un chico de 16 años, estaba jugando un torneo de fútbol con su equipo de barrio. No era un torneo oficial, era un torneo de los que organizan los complejos, donde cualquier grupo de amigos, conocidos, compañeros de trabajo o lo que fuese pueden participar, sólo se tiene que pagar una inscripción y se juega (en casi todos los torneos es así), no es necesario tener un Director Técnico, ni entrenar, ni mucho menos sentir una responsabilidad extra-diversión, como suele ocurrir cuando jugás en un club. Y es que por ese motivo Bautista había dejado de jugar en uno de ellos. Cuando era un poco más chico, a eso de los 8 años, él jugaba en Independiente de Mar Del Plata, su ciudad natal, pero la presión que ejercen en los niños, siendo muy chicos, terminó por colmar la joven paciencia de Bauti, que decidió dejar de jugar en Independiente, pero no alejarse del fútbol. En ese lapso de tiempo resignó sus mínimos deseos de ser una estrella del fútbol, siempre había visto este deporte como un hobby y nada más y le empezó a parecer muy difícil, estresante, tornadamente aburrido, agotador. Y la verdad era que no soñaba con vivir toda la vida como un futbolista, pero claro, eso no quería decir que vaya a quedar exento de la pasión que sentía y que aún hoy sigue sintiendo por este deporte.
El caso es que Bautista se divertía en la cancha, una tarde sábado, su equipo 'sed' jugaba un partido clave, contra el puntero del torneo, ellos eran escoltas a dos puntos de su rival, y si ganaban quedaban iguales (en estos torneos el equipo ganador suma 2 puntos, y no 3). Bautista metió el gol de la victoria, y entre el fervor, y la efusión post-partido alguien se acerca a él y comienza el sueño que Bautista nunca soñó.
La persona era un dirigente, un busca talentos del Club Atlético Argentinos Juniors, un club de Buenos Aires, del barrio La Paternal, un club que había tenido su época gloriosa, que había salido campeón hacia 4 torneos, que se mantenía con altibajos por aquellos días, no obstante se fortalecía en primera división. De todos modos nunca fue un equipo de los denominados grandes de Argentina, terna en la que entrarían Boca, River, Independiente, Racing, y por lo hecho estos últimos años se sumarían Vélez y Estudiantes de La Plata. Ah y para agregarle algo a la historia del bichito, de su cantera salió nada más ni nada menos que Diego Armando Maradona, sí, el mejor jugador de todos los tiempos (hasta ese entonces), entre otros, salieron también, grandes del fútbol argentino como Riquelme, Cambiasso y Redondo.
Ese señor se llamaba Carlos Rodríguez, un hombre de 75 años, que había dedicado toda su vida al club, y por lo tanto lo amaba con toda su alma, pasó por todas, campeonatos históricos como la obtención de la Libertadores y la Interamericana del 85, como así también por las peores rachas como tantos campeonatos en la segunda división.
Mientras Bautista festejaba el importantísimo triunfo, Carlos se acerca y le dice: - Qué gran partido pibe, lo felicito, ¿ cómo se llama ? - Muchas gracias Don, me llamo Bautista, ¿Usted quién es?, - Perdón por no presentarme campeón, soy Carlos Rodríguez, ojeador de Argentinos Juniors, hace varias fechas que vengo a ver los partidos, ponele que unas 5, y tus actuaciones me han deslumbrado, jugás muy bien y lo que vengo a hacer acá, a Mar Del Plata, es tratar de encontrar algún pibe para llevarlo a Buenos Aires y darle una oportunidad de plasmar su talento en la primera del bichito - Discúlpeme señor, pero no entiendo, yo sólo juego acá, no entreno, no estoy en forma, esto es diversión, acá si pierdo no importa, si no vengo a jugar un sábado no tengo que dar millones de explicaciones, ni recibiría un castigo ni mucho menos retos, no tengo un contrato. Señor, yo no tengo nada que ver con el fútbol 'profesional'. - No pibe, estás equivocado, el fútbol no se tilda como profesional o amateur, el fútbol nace cuando uno nace, sino ni lo jugarías, el fútbol es el potrero, es esto. Esas cosas que me dijiste no son impedimentos, eso te lo podemos enseñar en muy poco tiempo, jugás muy bien, y creo que podés llegar a ser un muy jugador, siempre y cuando estés dispuesto a asumir sus responsabilidades, que no son muchas, ni te vas a someter a un servicio militar - con cara de confusión extrema responde - Señor, esto no lo esperaba, quizá sea muy atropellado hablar tan en caliente, me gustaría analizar bien todo, hablar más tranquilos, ¿ podría ser ? - Claro que puede ser joven, si querés te puedo acompañar a tu casa, hablamos con tus padres, o te doy mi número y hablamos o directamente nos vemos acá el próximo sábado. - Dele, me parece bien, deme su número por las dudas, sino, nos vemos acá y le prometo tener una respuesta, desde ya muchísimas gracias por esto, es un honor para mí, hasta luego Don. - No pibe, gracias a vos por permitirme esta charla y pensalo, tenes un potencial que hay que explotar, es una muy buena oportunidad, aparte con intentar no se pierde nada ¿no? - Es verdad, no pierdo nada, voy a analizar con toda mi familia.
Así terminaba esa charla, ahora Bautista tenía un sin fin de dudas, una sorpresa inesperada, y la oportunidad de su vida, el sueño que nunca soñó.
Bautista era un chico común, un pibe bueno. Estudiaba, ya estaba por terminar, con amigos como casi todos los chicos de su edad y, además, tenía una novia, desde hacia casi dos años. Se conocieron en el barrio, fueron amigos y luego de idas y vueltas juntaron sus corazones, todos sus amigos siempre habían presagiado que iban a terminar juntos. Ella se llamaba Jazmín, una chica también común, compartían amigos y la mayoría del tiempo, era 15 días más chica que él y a decir verdad era muy linda, tanto que Bautista muchas veces se preguntaba por qué estaba con él, la respuesta era sencilla, se amaban y mucho. Pero estaban en medio de un conflicto, porque Jazmín se iba a ir a estudiar a Buenos Aires y Bautista no podía ir, ya que además de no estudiar las mismas carreras, ella iba a ir a vivir a la casa de sus tíos, y era imposible que él pueda acompañarla a vivir juntos allá, teniendo en cuenta que eran muy chicos y los padres de ella no iban a permitirlo bajo ningún punto de vista. Esa idea de alejarse a Bautista le afectaba mucho, como a Jazmín también, se amaban mucho y no imaginaban sus vidas por caminos distintos, es por eso que Bauti comenzó a ver mucho más positiva la idea de irse a jugar al club de La Paternal, de esa manera se podrían ver siempre y no alejarse, de esa forma podía seguir siendo su novio, podían seguir juntos, y en una de esas ‘buti’, como le dicen sus amigos, tendría la chance de ser un jugador de fútbol.
Al principio, como era de esperar, la familia de Bautista no podía entender la situación, causó en ellos el mismo asombro que había causado en él esa misma mañana en la cancha. ''Hijo, si vos querés eso, vas a adaptarte, y vas a ser feliz no lo dudes y andá'' cosas de ese estilo le decía Ernesto, el papá, que no podía ocultar sus incontroladas ganas de que Bautista acepte la oferta. Es que Ernesto era un tipo fanático del fútbol, claramente por él había sacado la pasión sus dos hijos. Benjamín, era el hermano mayor de Bautista, que amaba el fútbol y tenía muchas condiciones, pero a los 14 años una patada muy dura terminó con sus aspiraciones, esa patada le había provocado una triple fractura en la rodilla, y el daño fue irreversible, esa noticia destruyó a toda la familia Bedoya y además había despertado el miedo en su madre. Su padre, hincha enfermo de Boca, siempre había soñado con que su hijo o algún familiar cercano llegue a jugar en primera, es que Buti viene de una familia muy futbolera y ese anhelo, parecía, se haría posible nada más ni nada menos que con su hijo menor. Claro que no todo era aliento para él, Estela, su madre, estaba preocupada, Bauti era su hijo menor y teniendo en cuenta la ya mencionada lesión de Benjamín temía por su bienestar. ''Hijo, no sé, la verdad que no me parece tan buena idea, ya viste lo que le pasó a tu hermano por jugar de verdad, me gustaría hablar con ese tipo, no hay que confiarse tanto, no hay trigo limpio en estos tiempos''. - Tranquila mamá, tengo su celular, y el sábado va a la cancha, vayan ustedes y se charla bien. – Respondía el jovencito entusiasta.
Bautista estaba muy ansioso por contarle a su novia la brillante propuesta, y esa misma noche fueron a cenar y aprovechó para comentarle todo - Hola mi amor, tengo una noticia que te va a sorprender mucho pero te va a encantar... - No me digas que podes venir conmigo a Buenos Aires porque me mue... - Algo parecido, casi idéntico a eso – Interrumpía él… - Decime ¡por favor! ... - Un tipo de Argentinos Juniors, me vio jugar en el torneo con los chicos, y me ofreció ir a jugar a Buenos Aires, allá seguiría estudiando y todo eso, y lo mejor que es vamos a seguir estando juntos y viéndonos. La felicidad en ambos fue incontenible, no paraban de gritar de la emoción, no paraban de reírse y de abrazarse. La decisión ya estaba tomado, Bautista aceptaría ir a jugar a Buenos Aires, aceptaría la idea de intentar llegar a ser esa estrella que su familia siempre soñó, todos menos él, así y todo, el pibe no tenía nada que perder.
Llegó el sábado, Bautista ya había hablado con Carlos y ya habían quedado en encontrarse en la cancha. El partido, si les sirve de dato, lo ganó Sed por 5-2 con 4 goles del buti.
Carlos parecía saber muy bien lo que decía, como si estuviese acostumbrado, eso generaba mucha confianza en los Ernesto y Estela. “Bautista estaría en una pensión con chicos de su edad, allá se verá con qué división empezaría a entrenar y todas esas cosas, si las cosas salen bien al chico se le ofrecerá un contrato que en primera instancia lleva consigo un departamento equipo con todo lo necesario, además se le suministraría el dinero necesario para garantizar sus necesidades. En el caso de que su hijo llegue a la primera división y goce de esos privilegios su pase pertenecerá a nosotros, en el caso de una futura venta los porcentajes serán dados en el momento y claro, teniendo en cuenta de la cantidad de dinero que sea ofrecido por Bautista. Si ustedes no tienen un representante legal del joven, Argentinos tiene una serie de Managers pero claro que no es lo mismo, aunque no deba les recomiendo que encuentren alguno ustedes, alguno que sea de su confianza” - “Me parece perfecto” - decía Ernesto ante cada palabra del hombre de Argentinos. Claro que la madre Estela no iba a decir lo mismo que su marido y se mantenía al margen de los impulsos al que se sometía Ernesto. Franco sólo preguntaba si podría ver a su novia, si tendría un tiempo para eso, y la respuesta de Carlos fue igual a las palabras que ya le había dicho… - “Pibe, te vuelvo a comentar que no te vas a ir a un servicio militar”. –
Ernesto le pregunta a Carlos, -Señor, usted está seguro que no tendría que hacer una prueba, que va directo a entrenar… - El hombre sonriente le responde… - “llevo casi toda mi vida en el club, y creo que tengo la facultad de decirles que tengo un pibe que no necesita ni revisación médica”. – Al escuchar la respuesta se voltea hacia su hijo y le dice… -Hijo, si vos estás seguro y lo querés hacer yo voy a ser la persona más feliz del mundo, ahora, tampoco quiero que lo hagas por mí, porque te presiono, vos ya sabes lo que es para mí que llegues a jugar en primera pero no te dejes llevar por ese deseo mío. – Sí papá, ya lo sé, y estoy seguro, quiero que sea así, quiero hacerme una prueba a mí mismo, y quiero seguir estando con mi novia, tal vez con el tiempo si me va bien se pueden venir con Benja y con mamá a Buenos Aires, o quién te dice que a Londres, Barcelona, Madrid, Milán, París, vos siempre me dijiste que soñar no cuesta nada, ¿no papi? – Si hijo, soñá y lucha por ese sueño, no importa si lo logras, o si no, ya muchas veces te dije que… - Los héroes no siempre son los que ganan – Irrumpía Bautista cuando su padre le iba a decir lo que él ya sabía.
La noticia había provocado asombro en todos, sus amigos decían… “Cómo puede ser, te vas amigo, que cosa de locos eh. Pero qué suerte tenés, vas a aprovecharlo ¿no?, mirá que es difícil eh”. Buti se reía y les respondía que él estaba igual de descolocado que todos ellos, pero había algo que le gustaba mucho más que poder jugar a la pelota en primera, era saber que iba a estar con Jazmín en Buenos Aires también.
Bueno, estaba casi todo listo. Una vez concluidos los papeles por el pase que pertenecía a Independiente, Bautista debía marchar a La Paternal, se tenía que despedir de su familia, sus amigos y de Jazmín, que de todos modos llegaría a Buenos Aires tan sólo 15 días después. Estaban todos esperando el micro que lo llevaría a Buenos Aires y entre gritos de aliento, abrazos y algún que otro llanto, el clima de felicidad invadía la terminal de Mar Del Plata, Bautista, Bauti o el buti, estaba a un paso de entrar en la historia.
Capitulo 2: La llegada al club.
(Y conflictos de ocasión)
Bautista ya había emprendido su viaje, ya estaba camino a empezar a soñar dentro de ese sueño que nunca había soñado. En el micro iba pensando en todo por lo que había pasado, iba haciéndose la idea de que las cosas no iban a ser como antes, pero llevaba consigo los mejores recuerdos, esos recuerdos capaces de sacarte una sonrisa en los días más tristes, esos recuerdos que son capaces de darte la luz necesaria para iluminar la oscuridad que de momentos ser torna insoportable, esos recuerdos que son capaces de darte energía para levantarte siempre, o tal vez, una energía capaz de ayudarte a hacer una muy buena jugada, o un caño de esos que dan gusto, o un gol, un golazo, un gol de rebote, un gol entusiasta.
Bauti iba prendido a su reproductor de mp3 escuchando una de las bandas que más le gustaba, Callejeros, para ser preciso la frase que dice ''y en el barrio la nostalgia del que fui, y ya no seré''. Una vez que me encontré con Bautista me dijo que en ese viaje no pudo dormir ni un poco, se la pasó pensando. Sí, pensaba en cómo sería su vida allá. Nunca había pasado más de una semana sin sus padres, o sin su abuela, o sin su hermano. No sabía cocinar tantas cosas, sólo algunos fideos, algunas salchichas, milanesas, esas cosas simples. No sabía lavar, no sabía vivir solo. Encima no podía llevar su guitarra, tampoco llevó sus libros. Pero ese era otro riesgo que sabía que tenía que asumir, además, contaba con que pronto iba a estar con su novia, tal y como habían deseado siempre: Lejos, lejos de todos. En otra ciudad. Solos. Con el uno, con el otro.
En la primer parada que hizo el micro Bauti bajó a la estación de servicio, en Castelli, para llamar por teléfono a sus padres, (ya que la mamá le había pedido mil veces que lo hago, y no obstante le había, literalmente, llenado la casilla de mensajes del celular) habló lo más bien, con naturalidad, tampoco se había ido al fin del mundo, estaba cerca, pero bueno, una madre es una madre, todo el mundo lo sabe. Al cortar con sus padres, llamó a Jazmín. Ella estaba muy contenta, feliz de que su novio estuviese creciendo, siempre hablaban de independizarse, de ser grandes, de ser unos grandes chicos, y eso estaba por pasar, ya que en pocos días ella también iba a estar en Buenos Aires. Jazmín le contaba que ya estaba casi todo listo, que quería adelantar cuanto antes su viaje, no quería estar más de 5 días sin verlo, y Bauti, obvio, un chico dulce y tierno, le respondía con total suavidad, ''quédate tranquila mi amor, que vamos a estar como siempre quisimos, además, ya sabes, 'si estamos juntos seremos eternos, seremos infierno, seremos fuego, seremos sosiego', y ambos titubeaban. La música los unía aún más, a los dos les gustaban las mismas bandas, Salta La Banca, Callejeros, Sui Generis y algunas que otras. Además la música era siempre la salida de Bauti, amaba la música, escribía canciones, tocaba su guitarra aunque no era muy virtuoso era capaz de hacerte sentir que sus canciones eran las mejores del mundo, porque lo que hacía lo hacía con pasión y eso lo diferencio siempre de los demás.
Entre muchos te amo, te quiero, te extraño y cuídate, cortaron.
Así, vendría el penúltimo escalón de la escalera, que sin saber, Bautista estaba subiendo, esa escalera que lo llevaría a convertirse en una de las personas más queridas por el mundo entero, sacando alguna que otra parcialidad rencorosa, pero en especial dejando una huella enorme en la gente del barrio a cual estaba por arribar, La Paternal.
Llegó, por fin. Carlos, que había llegado a Buenos Aires dos días antes que él lo estaba esperando. Lo saludó efusivamente, era obvio que estaba totalmente feliz por su llegada, tenía una gran esperanza, mucha expectativa. Bautista era muy cortés y respondía con el mismo entusiasmo… - Bueno pibe, llegó la hora, vas a conocer el barrio y la cancha más linda del mundo, prepárate para entrar al lugar más cálido, afectuoso de todos, yo creo en vos, es la primera vez que traigo a un chico así, siempre iba a clubes, esto fue un delirio mío, dentro de la locura que tengo por este deporte esperaba encontrar algo así, yo sé que no me vas a defraudar – Ante esas palabras Buti respondía muy emocionado… - Gracias Carlos, de verdad, esto es increíble, lo que hiciste y estás haciendo por mí, es algo que hace uno en mil millones. Voy a estar totalmente agradecido siempre, voy a responder con lo máximo de mí, y si me toca representarlo en primera división voy a dejar mi alma en la cancha, voy a dejar mi esencia siempre, voy a responderle a la gente con mi bondad, se lo juro.- Pibe, no sabe cuánto me alegra oírte decir eso, vamos, ya van a ver todos al pibe que les traigo. –
Pareciese que era todo perfecto, como un acto que estuviese hecho a propósito, iban llegando en el auto y a las afueras del complejo deportivo habían un montón de hinchas, era un reconocido banderazo, los ojos de Bautista se agigantaron, como un típico 2 de oro, ya empezaban las buenas impresiones.
Entraron al club, pasaron por las instalaciones, y estaban los trofeos, las fotos de los grandes y todo eso, pasaron a la sala donde se firman los contratos y se arreglan esas cosas, todo muy profesional, ya era mucho para mí. A los dos días de todo eso hablé con Bauti y me comentó que se esperaba un entrenador y un utilero para arreglar su pensión, sus cosas y todo eso, pero no, se había encontrado con el Vicepresidente del club, nada más ni nada menos. Le dijeron que se instale, que descanse que rápidamente, al otro día de su llegada iba a tener que estar a las 9 de la mañana para desayunar, porque a las 10 empezaban los entrenamientos, ‘’comenzás con la 5ta’’ le tiró el Vicepresidente, era una locura todo.
Bautista se instaló rápido, estaba con dos chicos, casi de igual condición, claro que ellos dos estaban hace mucho ahí, unos 4 años. Cristian Flores un pibe de Bahía Blanca, y Esteban Castro de Chubut. Lo recibieron muy bien, por ser el primer día de Bauti, los dirigentes les dieron de comer pizza, y les permitieron estar hasta la hora que quieran despiertos, para comentarle todo al recién llegado, y sí, los chicos habían estado en las mismas condiciones que ese día estaba Bautista. Todo le contaron, cómo eran las cosas, quién era el mejor, el peor, el más soberbio, el más gil, el más fanfarrón. Todo. En un momento le preguntan ‘’y vos marplatense de qué jugás’’, Bauti dudó y con timidez les respondió. – eh la verdad que no sé, mm digamos que juego de delantero, punta digamos, también puedo jugar de enganche, no sé si acá juegan con enganche o qué – Los chicos rieron pero no de mala leche y le dijeron… - Vas a tener que romperla loquito, en esas posiciones hay dos buenos jugadores, un pibe de acá de Paternal, y el punta es un tipo que tiene toda la ‘teca’ y no, no creo que lo muevan eh. – Uy no me digan, mirá que pensé que las cosas no son así, pero bueno, vine acá a lucharla y la voy a pelear eh. – Me parece re bien loco. Mirá la hora que es, no nos va a levantar nadie che, vamos a dormir mejor, en el entrenamiento vamos a ver qué onda. – Dale chicos, gracias de verdad - . Se apagaron las luces y durmieron.
Sonó un despertar terriblemente fuerte. Bautista empezó a sentir que lo movían y sí, como era de esperar estaba muy dormido, pero los chicos de su habitación estaban despertándolo y al cabo de 5 minutos lo lograron. Con los ojos pegados, con los pelos revueltos, pero en pie. Ahí estaba Buti, desayunando en Argentinos Juniors. Desayunaron todos, y a eso de las 10 menos 20 todos los chicos se fueron al vestuario a cambiarse para comenzar el entrenamiento matutino. Mientras se vendaba como nunca en su vida y se ponía las medias pensaba nuevamente, acá empieza otra vida, acá, este soy, de acá tengo que seguir subiendo, para arriba, siempre. Comenzaba la práctica y todo transcurría con normalidad, claramente que le costaba mucho seguir el ritmo, pero se la bancaba como podía, alternaba el aire y esas cosas, mañas que él siempre había tenido. Sabiendo que había un nuevo compañero era necesario ver cómo jugaba, entonces ese miércoles 12 de Septiembre del 2012 (sí, el fin del mundo fue otra mentira publicitaria, sustentable) Bautista por primera vez iba a demostrar lo que sabía en una de las canchas de los juveniles.
‘’- Tengo entendido que jugás de punta o de enganche, tomá (la pechera amarilla de los suplentes) vas a jugar de segunda punta, Cristian te juega de enlace, y Esteban va a ser el punta, júntate con ellos y bueno, vamos a ver sino cambiamos. – Buti tomó la pechera y rápidamente se ubicó en la cancha.
La primer pelota que toca fue una que llegó de Cristian, se la dio y el marplatense metió una diagonal de izquierda a derecha y clavó un derechazo terrible, entró abajo, imposible para el arquero titular. Como es habitual en él no gritó el gol. El Técnico aplaudió el gol y dijo ‘’Bien Pibe, bien’’.
El equipo titular empata el partido y lo da vuelta, era verdad que el punta titular era una bestialidad, pero Buti no le temía, en lo más mínimo. En el segundo tiempo de 20 minutos, Bauti agarra la pelota en la mitad de cancha y deja dos en el camino, y le mete un pase perfecto a Esteban que sin pararla definió a un costado del arquero. Faltando muy poco tiempo para que se termine el entrenamiento, otra vez la llevaba dominada, tocó, fue a buscar y eludió al arquero con facilidad y termina tocando con el arco vació. Terminaba el partido, 3 a 2 ganaban los suplentes y Buti lejos de tener vértigo escénico jugó de 10 puntos y recibió las felicitaciones del técnico nuevamente.
El día concluía luego del entrenamiento que tuvieron por la tarde, que fue físico y táctico.
Esa misma rutina mantuvo lo que quedaba de esa semana y toda la otra, siempre jugando a ese nivel, en 5 partidos de práctica Buti metió 7 goles y dio 3 pases goles, además de que le habían cometido un penal. También había ganado un torneo de tiros libres.
Ese nivel no fue algo común y por eso le dijeron a él y a sus compañeros de habitación que al día siguiente debía ir a entrenar un rato más temprano porque iban a entrenarse con la reserva.
A las dos semanas llegó lo que le faltaba para estar en su máximo nivel, llegaba a Buenos Aires Jazmín. El reencuentro fue emotivo, más allá de que sólo habían pasado dos semanas, se extrañaban y mucho. Bautista le contaba lo bien que le estaba yendo, que ya estaba entrenando con la reserva, que iba todo muy rápido, que se ilusionaba cada vez más. Ella le pedía que haga todo lo posible para poder pasar tiempo juntos, claro que para eso tenían que asentarse primero, dado a que por los entrenamientos era difícil hacerse un tiempo, teniendo en cuenta que todavía estaba en la pensión, necesitaba de un contrato para poder vivir solo y poder hacer lo que quería con su tiempo libre. De todos modos Jazmín tampoco podía verlo siempre, ella tenía que cursar, pero lo importante era que estaban juntos y cerca.
Se veían dos días a la semana, no era un día en especial, iba variando. Y los fines de semana se veían la tarde-noche del sábado y casi todo el domingo. La llevaban muy bien. Ella estaba muy feliz, era una chica muy inteligente por eso le estaba yendo perfecto en la universidad, él estudiaba también, pero de noche, en el mismo complejo y no todos los días, iba cambiando, por eso cambiaban los días en que se veían.
Pasaban los días sin que pareciese, Buti hacía de todo en los entrenamientos, no paraba de hacer goles, ojo que ahora estaba entrenando con los chicos que jugaban en reserva, (como ese plantel de Argentinos era muy nutrido, los chicos de reserva no entrenaban con los de primera porque habían muchos jugadores en la denominada ‘’lista de buena fe’’ y no era necesario tener que poner a los chicos de reserva) estaba ahí, a un paso, ya habían pasado 4 meses pero curiosamente no había jugado ni un partido oficial. Nadie lo entendía. Y no le era ajeno ya que se sentía mal. Dado a que era sumamente respetuoso, ni preguntaba por qué no jugaba, por malos rendimientos no podía ser, siempre jugaba 10 puntos, metía goles, asistencias, siempre hacía todo bien, y aún así no jugaba, era citado a los partidos y todo pero no entraba.
Con Jazmín iba todo perfecto, lo poco que se veían les alcanzaba para pasarla demasiado bien, ella lo ayudaba mucho, era el sostén porque esa situación lo tenía a mal traer pero Jaz abolía todas sus penas y les daba las fuerzas necesarias para que siga haciendo todo bien, lo que de su parte dependa.
Una mañana le dicen que vaya a la cancha de primera que le tocaba entrenar con ellos, así nomás. Imagínate la alegría que sintió, estaba empezando a soñar el sueño que estaba viviendo. Llega a la cancha y con vergüenza extrema dijo en voz baja – ‘’ Señor Pedro, me dijeron que tenía que entrenar con ustedes, no sé si fue una joda o qué’’ – ¿Siempre tiene esa decisión usted pibe? Sí, me hablaron muy bien de usted pibe, espero que no me hayan mentido, mire, ¿sabe hacer este ejercicio? (estaban haciendo un ejercicio físico de a dos) – Sí, claro, lo sé hacer. – Bueno, ¿conoce a aquel enano de allá? Andá con él (Era Franco Niell, uno de los jugadores que más admiraba Bautista) – Sí, sí lo conozco. Bueno, gracias Pedro… - dijo y caminó hasta donde estaba el enano.
Hola, tengo que hacer el ejercicio con vos Franco – le dijo. – Dale, no hay drama pibe, ¿Cómo te llamas loco? Le preguntó Niell mientras hacían el trabajo de elongación… - Me llamo Bautista, Bautista Bedoya, algunos me dicen Buti. – Ah, bueno yo te voy a decir pibe, sos el más joven acá, si no te molesta…- No para nada, cómo me va a molestar Franco – respondía rápidamente. Seguían haciendo el ejercicio y mientras tanto charlaban como dos amigos, Buti por dentro sentía de todas las sensaciones, quería de alguna forma contarle a Jazmín ya que siempre le dejaba la cabeza aturdida alagando al enano, pero ella lo tomaba con calma, quizá por eso es tan dependiente, por lo buena que es con él. Comenzaron a trotar alrededor de la cancha y seguían la charla – ¿Y de dónde sos che? – Soy de Mar del Plata, toda mi vida estuve ahí, hasta que Carlos me trajo – Sí, no sé si sabrás pero acá Carlos es como una leyenda, todo el mundo lo quiere – Si la verdad que yo le debo todo esto a él – ¿Y te viniste solo? – Sí, bah, no tanto. Vine yo y las dos semanas vino mi novia – Mirá vos el pibe, pero vos sos chico y estás en la pensión, ¿Dónde metiste a tu novia? – Jaja, no Franco, ella vino a estudiar, está viviendo en la casa de sus tíos, nos vemos cuando podemos – Ah y claro, ya me estaba asustando. ¿Qué edad tenés vos y qué edad tiene tu novia? – Yo tengo 17 y ella también, cumple 15 días después que yo – ¿Y hace mucho están? – Sí, la verdad que sí, teniendo en cuenta nuestra edad, hace 2 años y antes habíamos estado otro año – Ah, solamente les faltó nacer juntos ¿no? – Jajaja, si algo así – Che no seas tímido o voy pensar que te caigo mal. Pregúntame algo vos – Es que no sé, no entiendo mucho todo esto, yo te admiro Franco – Decime enano, interrumpió Niell – Bueno está bien, como te decía, siempre te admiré y ahora estar hablando con vos así, es todo muy loco – Y bueno, con más razón pibe, disfrutá a fondo esto, exprimilé todo el jugo – Está bien, voy a tratar – Mirá, yo te voy a ayudar, cuando termine el entrenamiento venite al vestuario conmigo, no importa qué te digan, yo me hago cargo - .
Bautista pensó que lo iba a presentar, ahí también estaban otros de los jugadores que admiraba, Ruis, Mercier, y el chico salido de Vélez, Ricky Álvarez. Pero no, estaba equivocado. ‘’¡Bautismo!’’ Gritó el enano y apareció el arquero Nicolás Navarro con una maquina de cortar el pelo y sí, era ya obvio, Buti era sometido al ritual de iniciación que tienen casi todos los pibes cuando suben a la primera división. En eso llega el entrenador del equipo, Pedro Troglio y dice en un tono alto y serio - ¿Y quién les dijo que ya lo tienen que adoptar como uno más. Qué se creen ustedes? ¿Y vos qué te pensás pibe, que esto es así, que entrenas, que mete un gol en su primer visita a la primera y ya está? – Perdón, le juro que no fue mi intención, perdón. Ya me voy. – De ninguna manera, ahora se queda aquí. Porque además le quiero comentar que lo quiero mañana otra vez acá y que para mí siempre fue cruel este ritual que les hacen a los pibes, porque mirá, te queda muy mal. Tranquilo pibe, hay que distender. Fue una broma, dúchate así me acompañas a decirles a tus entrenadores que pasas a entrenar con nosotros.
Se habló todo y todo estaba dispuesto, lo único que tenía que hacer era levantarse más temprano, hacerse el desayuno en utilería e ir a entrenar con la primera.
La emoción que estaba sintiendo era incontrolada y para bien de bienes le dieron la tarde libre. Ni lo dudó, salió corriendo para tomarse el primer colectivo que lo deje en Florencio Varela para poder contarle todo a Jazmín.
La sorpresa fue muy grande, claro, no esperaba que este tan temprano en casa de sus tíos, ya que tendría que estar haciendo doble turno. Pero bueno, bienvenido sea, ella también tenía que contarle algo respecto de sus estudios y algo que había hablado con sus padres por teléfono… - ¿Qué haces a esta hora acá Bau, y qué te hiciste en el pelo gordo? - ¿Qué pasa, no te alegra verme? Le preguntó flaco en tono irónico. – Sí, me alegra y mucho, pero sólo que no lo esperaba. No me digas que pasó algo malo y decime por qué te hiciste eso en el pelo – Jaz, hoy entrené con la primera, me pelaron los jugadores, entrené todo el tiempo con el enano, ¿entendes? Con el enano… Jazmín no pudo contener la emoción que sintió y no lo dejo terminar de hablar porque le dio un abrazo de esos que nunca se pueden olvidar… - Bau, te felicito, no sabes lo orgullosa que me siento, te lo mereces, ahora te van a dar todo lo que te prometieron y vamos a poder vivir juntos… - Pero Jaz, aunque me den el departamento tus papas no te dejan venirte conmigo… - Eso te quería contar yo, hoy hablé con ellos y me dijeron que íbamos a saber cuidarnos entre sí no iba a haber problema, ahora te lo digo yo ¿Entendes? – ¿Me estás jodiendo no? Esto es mucho, mucho bien para ser real ¿no? – Shiiii, no digas eso, nos lo merecemos los dos, además te cuento que rendí bien todos los parciales, me quedan unos pocos y terminó de aprobar todas las cursadas y todas las materias – Te felicito, sos perfecta, yo siempre lo supe. En el pelo, me peló Navarro, el arquero que siempre te digo, y me pelaron porque, ¿Viste que un día te conté que era como un bautismo y me dijiste que era una estupidez? Bueno, me tocó a mí – No importa Bau, te queda hermoso – Pedro me dijo que me quedaba mal, y me hizo creer que estaba en el vestuario con ellos de cara rota, casi me largo a llorar pero al toque me dijo que era una broma – Siempre tan sensible vos mi amor. Y cómo va a ser lo del departamento y todo eso – Y supongo que hasta que tenga unos días entrenando en la primera y me sumen a la lista de bueno fe, que te conté que le dicen así. – Ah, la verdad espero que sea pronto, vos seguí haciendo todo bien, así se te da a vos, y podemos estar juntos todos los días – Sí, de mi parte siempre voy a dar lo mejor. Pero mirá yo nunca pensé en que esto se podía dar, una vez dado tampoco pensé que iba a ser así, hace 5 meses nada más que estoy y ya entreno con la primera – Es porque sos el mejor, cuántas veces te lo dije y no me creíste, Jaja – Ya sabes quién es el mejor de todos, mirá te digo que esta noche voy a empezar a pensar en que voy a compartir con él la cancha, me imagino con la selección, partido clave para clasificar al mundial y yo en el Monumental compartiendo el ataque con él – Sí Bau, pensalo, soñalo que haces bien, yo te prometo que se te va a dar. Ese día se despidieron de una forma especial, no había nadie en la casa de los tíos de Jazmín y pudieron darse el gesto que estaban esperando hace mucho tiempo. Hicieron el amor y firmaron el comienzo de su unión.
Esa noche tal y como le había dicho a su novia, Buti no pudo dormir, entre el rato intenso y pasional que había pasado con Jazmín y el entrenamiento con la primera. Otra vez pensaba en todo y se sentía muy feliz, se sentía concretado. Claro que siempre escuchando música, la frase perfecta fue otra de Callejeros, ‘’haciendo creo pudiste aceptar que todo pasa por algo y que de la nada se puede escapar’’. Esa frase era perfecta, no tenía que dejar pasar esa oportunidad y así fue que al otro entrenamiento volvió a lucirse ante la mirada del Técnico Troglio y ante la compañía de todo el plantel profesional de Argentinos Juniors. Se comenzaba a hablar de él en los medios, ya que filmaban los entrenamientos y Buti siempre resaltaba, con goles, asistencias, con lujitos en los momentos de ocio. Su historia, su loca y vertiginosa historia asombraba mucho más a todos, tanto que la hinchada empezaba a extrañamente pedir que juegue.
Y un día llegó…
